LA ESCULTURA DE LOS FARAONES DURANTE EL IMPERIO MEDIO


ANTECEDENTES. LA ESCULTURA EN EL PERÍODO INTERMEDIO

 

 

Vemos la estatua que representa al faraón Mentuhotep II, en la que aparecía embalsamado, envuelto en vendas, en el pozo situado justo debajo  de la pirámide o de la colina primigenia que vimos al hablar del complejo funerario de Mentuhotep II.
 Es una estatua en caliza policromada, a tamaño natural.  El faraón aparece sentado en un trono, con los brazos cruzados sobre el vientre. Lleva la corona roja sobre la cabeza, la barba postiza y una túnica de color blanco, la túnica del HEB-SED.  Por lo tanto estamos viendo al faraón en un momento de máxima fuerza física y mental. Eso explica,  también, que la estatua tenga su rostro, sus manos y sus piernas completamente pintados de negro.  Se suponía que el cuerpo al morir pasaba por una serie de fases, en las cuales cambiaba de color y el último de los colores era el negro. Así que estamos viendo al  faraón justo en el instante antes de resucitar, pero que va a vivir en el inframundo.
 

Eso nos explica la postura del faraón con los brazos cruzados sobre el vientre, en esa misma postura es representado el dios Osiris, el dios de la muerte. Así que Mentuhotep II se ha asimilado con Osiris, va a resucitar como Osiris y va a vivir en su reino.
 
Recuerden que, cuando hablamos de la arquitectura, vimos todas aquellas hileras de árboles plantados, debajo de los cuales se estaba equiparando el faraón con Osiris. Esta escultura simbólicamente es muy valiosa, pero técnicamente muestra algunas deficiencias.
 
Lo primero que apreciamos es la desproporción de sus manos, de su cabeza, del tamaño de sus piernas. Eso sucede porque durante el Periodo Intermedio, los talleres reales se han disgregado y, los artistas no están sujetos a la autoridad del maestro director que supervise todos los detalles.
 
Sabemos también, que en la misma estatua pueden trabajar a la vez varios artistas, un artista ha tallado la cabeza, otro el cuerpo y otro las piernas, pero ha faltado esa supervisión que invitara al artista a proporciones más pequeñas. Así que al final la estatua tiene un aspecto macizo, muy poco satisfactorio.
Sabemos también, que en la misma estatua pueden trabajar a la vez varios artistas, un artista ha tallado la cabeza, otro el cuerpo y otro las piernas, pero ha faltado esa supervisión que invitara al artista a proporciones más pequeñas. Así que al final la estatua tiene un aspecto macizo, muy poco satisfactorio.
 
El prototipo que está intentando recrear es el de la estatua de Kefrén con Horus, pero hay una distancia abismal entre ambas esculturas. Aquí vemos los brazos completamente planos, no tienen ningún tipo de modelado, las piernas  tienen la misma anchura en el tobillo que en la rodilla y, los dedos de los pies están desplegados en abanico.
La cabeza es la parte mejor trabajada de la escultura. Sin embargo parece una auténtica máscara, como si Mentuhotep II padeciera un cierto estrabismo. Tampoco tiene esa sonrisa hierática tan autoritaria, que nos da la sensación de una mueca, de un rostro completamente inexpresivo que no inspira ni la seguridad, ni la confianza que aparecen en la estatua de Kefrén. Fíjense bien en los brazos, la superficie  es completamente plana, sin ningún tipo de modelado.
 

Lo mismo se puede decir de las estatuas que estaban en la sombra de los árboles, en el patio que precede al monumento funerario. La representación es del mismo faraón con la corona roja, los brazos cruzados sobre el pecho, pero no está sentado, esta de pié. Así que, suponemos que el mismo faraón aparece mostrando su fuerza  y asimilándose a Osiris.
No hay ningún estudio anatómico. El rostro está un poco mejor modelado, pero fíjense en el tamaño de los brazos, dónde están los codos, son larguisimos y parecen que se doblen como si fueran de goma. Fíjense como se han representado las rodillas, con estos cuadrados, y de nuevo las piernas tienen la misma anchura que vemos en el tobillo.
Así que nos encontramos con el mismo problema, los artistas todavía no están ubicados en la corte sirviendo al poder y están intentando recrear un tipo de estilo antiguo, pero sin conseguirlo.
 
 
 
LA ESCULTURA EN EL PERÍODO MEDIO.


Esto se va a conseguir en la XII dinastía, cuando la creación de la ciudad de ITI-TAWY.

De nuevo todos los talleres se han centralizado y el faraón recobra la importancia de quien asume el poder, esto se aprecia en la estatua del faraón SESOSTRIS I.
 

De nuevo una estatua de tamaño natural, piedra caliza, el faraón sentado en su trono, el nemes, repitiendo la postura que vimos de la IV dinastía, le vemos aquí con una mano cerrada y la otra extendida sobre el muslo. Es una estatua mucho más satisfactoria que la de Mentuhotep II.



 

 


 
 
 

 

 

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